Carmaviba encuentro en oración

Padre José Antonio

Comunicado de los responsables Mies.

Málaga, 24 de mayo de 2007
Fiesta de María Auxiliadora

Muy queridos hermanos:

Hoy, 23 de mayo, celebramos el aniversario de ordenación sacerdotal de José Antonio Romero Almodóvar (23 de mayo de 1963). Aprovechando la efemérides os hacemos llegar este “entrañable documento”.

Los Responsables Generales animamos a Paco Díaz y a Conchi López a que elaboraran una breve biografía sobre la figura del Padre José Antonio. Con mucho entusiasmo se pusieron manos a la obra. Contaron con la ayuda de muchos hermanos Mies que convivieron estrechamente con José Antonio. Fruto de muchas horas de trabajo y, sobre todo, de mucha ilusión, estas páginas han sido dadas a luz.

Tened en cuenta que han sido elaboradas pensando en la familia Mies. Son tan entrañables como domésticas. Tampoco hemos pretendido agotar todo lo que sobre nuestro personaje se pudiera haber dicho, seguro que no. Es un trabajo abierto que se puede mejorar y ampliar. Nuestra literata pareja seguro que estará encantada de recibir todas las sugerencias que queráis hacerles llegar.

Nuestro deseo es que éste sea el comienzo de una serie de semblanzas que nos ayuden a no olvidar el tesoro de cada uno de los hermanos Mies que convivieron con nosotros y que ahora gozan junto al Padre. Quisiéramos que cada comunidad se encargara de elaborar un documento parecido para cada uno de los hermanos que ya son miembros de la Iglesia del cielo.

Que Dios pague a Paco y a Conchi este inestimable regalo. Y que el recuerdo de nuestro padre José Antonio nos haga seguir con radicalidad a Jesucristo, aunque sea en “zapatillas”.

Pepe Montes Martín y Pepe Ruiz Córdoba.
Responsables Generales de Mies.

Semblanza de José Antonio Romero Almodóvar, sacerdote Mies.

SEMBLANZA DE JOSÉ ANTONIO ROMERO, SACERDOTE MIES (1940-96) José Antonio Romero Almodóvar nació el 18 de Julio de 1940, en la calle Fray Luís de León, 20 de Belmonte, provincia de Cuenca. Sus padres fueron: Eustaquio, andaluz de la provincia de Sevilla, que se dedicaba al comercio de telas; y Matilde, natural de Belmonte, hija de guardia civil. Fue el tercero de cuatro hermanos: Leonor, Eustaquio, José Antonio y Pepita.

Sus estudios primarios fueron en el colegio de monjas Concepcionistas de Belmonte donde era monaguillo y con 8 años recibió la primera comunión; no había dicho nada en su casa, la noche antes lo comunicó a sus padres mientras cenaban y ante su sorpresa y querer comprarle un traje nuevo para ello, él les dijo que las monjas le habían hecho un roquete muy bonito rizado y con el mismo quería ir a comulgar, fue en mayo del año 1949, así que a la mañana siguiente sus padres y unos tíos se fueron con él a misa de 9 y de esta forma tan sencilla hizo su primera comunión.

Al siguiente curso pasó al colegio parroquial donde estuvo 2 años. Cuando era pequeño siempre decía que quería ser misionero.

Con once años ingresó en el Seminario Menor de Uclés (Monasterio Seminario), y ya en 5º.curso paso al Seminario Mayor en Cuenca.

Estando todavía en el seminario, a consecuencia de un enfriamiento contrajo una bronquitis asmática, por esta circunstancia se veía obligado a desplazarse a Madrid para recibir tratamiento en un hospital, a veces durante semanas, una vez repuesto regresaba al seminario.

Con 23 años fue ordenado presbítero en la catedral de Cuenca, siendo obispo D. Inocencio Rodríguez Díez y celebró su primera misa en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, también de Cuenca el 23 de mayo de 1963.

Ya sacerdote fue profesor y padre espiritual en el seminario de Uclés durante 5 años, pero sus crisis asmáticas eran tan agudas y tan frecuentes que el médico le aconsejó que debía cambiar de clima.

Se casó su hermana Leonor y se vino con los novios y otro matrimonio que eran familia, para conocer Andalucía (era la primera vez que visitaba tierras andaluzas), y estuvieron en casa de familiares de su padre en Sevilla y en Huelva, también estuvieron en Málaga, con otra familia amigos de su cuñado, fue en la Navidad de 1964, a José Antonio le encantó Málaga.

En el año 1968, con el permiso de su obispo se trasladó a Málaga y se alojaba en Villa San Pedro. Al llegar se puso a disposición del obispo de la diócesis D. Emilio Benavent.

En la parroquia de San Patricio comenzó con las comunidades neocatecumenales. Posteriormente, estudiando en la facultad de filosofía y letras, que estaba entonces en la Alameda Principal, conoció a Agustín Clavijo con quien tuvo bastante amistad , a través de él fue conociendo la asociación de jóvenes que posteriormente sería MIES.

Estando ayudando al párroco en la Amargura, cuando confesaba a los adolescentes y jóvenes, se admiraba de su espíritu de oración y mortificación y al hablar con los padres de algunos de ellos que también se confesaban con él, estos jóvenes estaban o habían estado en lo que después sería la asociación Mies. También ayudaba en las parroquias de Dos Hermanas y San Pablo.

En Dos Hermanas dio charlas cuaresmales, allí empezó a conocer a gente de MIES, como Salvador Luna, Pepe Planas y Juan Moreno, y en la de San Pablo conoció a Miguel Moraleda y Paco Díaz Marfil.

Durante estos años, nos cuenta Conchi López Quintero, se ofreció a trabajar apostólicamente con el M.A.C., dando charlas formativas, preparaba reuniones generales para los jóvenes, ejercicios espirituales, ayudando a los responsables en su trabajo y ayudando de muchas maneras a los jóvenes de este movimiento.

El primer contacto de Pepe Navarro con él fue a principios de noviembre de 1970 (esa tarde había una gran manifestación obrera en Málaga) él estaba en Villa San Pedro dando ejercicios espirituales a un grupo de jóvenes y tuvo una crisis asmática: Agustín Clavijo llamó a Pepe Navarro para que continuase dando los ejercicios y a partir de aquí empezó a tener más contacto con MIES.

En 1971 conoció a Diego Ernesto en C/. Mármoles y empezó a ir por los centros ayudando al Padre en las charlas semanales y poco a poco va acompañando a los mies, dirección espiritual, confesiones a los jóvenes...

En 1972, siendo vicario de la Diócesis Don Francisco Parrilla le da destino en Torremolinos, de capellán en las carmelitas de Montemar, que aceptó. Cuando le propusieron que se fuese a Torremolinos, antes le pidió a su obispo de Cuenca el permiso para quedarse aquí en Málaga. Ya una vez allí le dieron vivienda y se pudo traer a su madre largas temporadas y también venían su hermana y cuñado.

En el verano de 1972 viajó a Lisieux junto con Salvador Luna, Miguel Moraleda y el padre de Miguel, Antonio Moraleda, fueron en un coche (Seat 850) prestado por Pepe Navarro, los cuatro y el equipaje, hasta llevaban los avios de cocinar con su camping-gas. Llegaron a Zaragoza, después a Jaca y Candanchú, Lourdes, Paris y Lisieux, Lyón y también estuvieron en Taizé un día entero. Como no sabían hablar en francés el Padre José Antonio quiso entenderse con otros sacerdotes en latín y consiguieron algo, pero no mucho porque aquellos curas no sabían mucho latín que digamos. Aunque fue un viaje bonito, tuvieron también algunos obstáculos; en la frontera a las 4 de la madrugada la policía los confundió y tuvieron un registro muy severo, (por estos años empezaba a conocerse la banda terrorista E.T.A.) al final le dejaron marchar... y al volver el P. José Antonio estuvo muy enfermo con un corte de digestión, lo llevaron a un seminario donde le atendieron y se puso bien.

En septiembre del 1974 dio una tanda de ejercicios espirituales junto con el P. Ernesto en las carmelitas de Montemar que dejaron huella en los que asistieron a ellos. En los primeros meses de 1975 dio un retiro espiritual en el Calvario a los mies e hizo hincapié en que no perdiésemos nunca la identidad MIES.

En 1979 fue elegido responsable mayor sacerdote, junto con Salvador Luna como responsable mayor laico, años estuvo hasta 1987, fueron años incansables en cursos de formación cristiana y humana, cursillos de Sacramentos, Cristología, Biblia, Eclesiología, Mariología, Moral, etc. Fue una riqueza inmensa para MIES, él supo "desmenuzar el carisma", siendo un hombre tan preparado nunca alardeó de su saber, lo hacía todo con profunda humildad, "el andar en zapatillas", que tanto repetía lo vivió con toda intensidad. Durante estos años le da un fuerte impulso a la probación, también contribuyó al inicio de las comunidades MIES. La primera comunidad a la que perteneció fue "María de Nazaret", de la que también fue su presbítero, y en la que se guarda un inmenso recuerdo y cariño de su persona. En el año 1985 se constituyó una nueva comunidad con gente de varias comunidades, entre ellos fue José Antonio, esta nueva comunidad tomo el nombre de "Ntra. Sra. de Gracia", que a su muerte pasó a llamarse "Ntra. Sra. de Gracia de Belmonte". Todas las personas que han formado parte de la misma guardan un recuerdo entrañable y unas vivencias únicas en su caminar de fe y en lo humano, persona cercana a cada uno en sus problemas y necesidades; festivo... le encantaba celebrar y compartir, alegre y jovial, se divertía...chistes malos... . De profunda vida de oración, cristocéntrico, eucarístico, mariano. También en medio de sus misticismos sacaba tiempo para preparar excelentes guisos que hacían las delicias de cuantos los probaban, e incluso daba recetas de cocina a quienes no sabían mucho en el tema.

El 1 de enero de 1982 en las Carmelitas de C/ Don Rodrigo, hizo los votos en Mies, ante D. Ramón Buxarrais, obispo entonces de Málaga. También los hicieron, Diego Ernesto, Paco González, Enrique Rubio, Loli Ramírez, Salvador Luna, Ana Mª Tineo, Rafael Rodríguez, Mari Pepa Pendón, Pepe Navarro, Maribel Montiel, Consuelo Rodríguez y Manolo Rodríguez.

Un capitulo muy importante en la vida apostólica de José Antonio en Torremolinos es el que se refiere a la guardería que inició con un grupo de chicas jóvenes de MIES, hacia el año 1982. En este tiempo todas las personas que trabajaron con él podrían contar infinidad de experiencias vividas, pero damos algunos apuntes que nos refiere Conchi López Quintero. "No estábamos muy bien económicamente y nos ayudo con dinero, con tiempo, con ideas, buscaba recursos, pues a veces no teníamos casi nada para mantener esto, e incluso para comer nos veíamos con bastantes dificultades, no hacia falta que dijéramos nada, él estaba pendiente y nos traía la compra con una delicadeza fuera de lo común, pero sobre todo nos ayudaba con su presencia, teníamos la certeza de que no nos faltaría de nada mientras él estuviera; no solo se preocupaba de la vida espiritual y de lo básico, sino que nos preparaba salidas para distraernos, excursiones etc., ya digo que seria interminable, sobre todo porque son experiencias difíciles de contar.

Con los niños de la guardería, que le encantaban, les hacía infinidad de juegos y dinámicas... entraba con sobres de cartas vacíos y les decía, ha venido una carta para ti y todos corrían a que les diera su carta.

Siempre se acordaba de felicitarnos por los cumpleaños y de aparecer con algún detalle que agradecíamos mucho porque sabía dar a cada uno lo que necesitaba o le gustaba. Nosotras aún tomamos después de comer una infusión de matalauva que él nos enseñó, es un clásico y un memorial. Nos invitaba a veces a cenar a su casa y nos hacía un puré de verduras buenísimo y decía que era una asignatura pendiente en la formación de los seminaristas, pues cuando llegan a curas y los mandan solos a un pueblo no saben desenvolverse en la cocina y no se alimentan bien.

Buscaba con las señoras de la residencia San Carlos, que se sintieran útiles y consiguió que becaran a los niños, les pagaban la guardería y ayudas a familias del barrio de la Marcha Verde que entonces tenia muchas necesidades de todo tipo, así, mientras los niños estaban en la guardería cuidados y alimentados, sus madres podían trabajar de limpiadoras y otros trabajos.

El primer televisor que tuvimos en la guardería era blanco y negro, nos lo dio él, pero en cuanto pudo nos regaló uno en color que aún tenemos, decía que como íbamos a estar nosotras sin tele y él en su casa sí tenía. Hacía mucho frío en esta casa y no paró hasta que nos regaló también un calefactor.

Como en la zona no había muchos niños siempre estaba ideando la manera de que llegaran más, a él le regalaron un coche nuevo y nos dio el suyo, lo vendimos y compramos una furgoneta de siete plazas, con la que recogíamos niños desde Churriana a Torrequebrada y así se empezó a conocer la guardería en casi toda la costa, se fue llenando y funcionaba bien y ya podían subsistir en mejores condiciones.

En el barrio de la Marcha Verde y en la zona de Montemar aún lo recuerdan con un cariño inmenso, pues no sólo daba catequesis, los llevaba de excursión..., enseñó a leer a muchos adultos que venían de los pueblos, sabía todas las necesidades de la zona, procuró estudios universitarios y para el seminario a muchos jóvenes que sus familias no se lo podían permitir, porque no podían comprar libros ni pagar el transporte y la comida fuera de sus casas... y todo esto a través de las señoras de la residencia que lo hacían encantadas, porque los jóvenes las visitaban, les daban conversación y cariño, (pues la mayoría estaban solas), cuidaba mucho el trato humano.

Siempre hacia y apoyaba sin hacer ruido: una de las jóvenes que conoció en el M.A.C. que se dirigía con él, se casó y se fue a vivir a las afueras de Málaga, tiene dos hijas que nacieron con problemas de salud bastante difíciles y ella no podía salir de su casa, él iba a su casa y la confesaba, celebraba la eucaristía y le apoyaba en todo lo que podía, les alegraba con sus chistes, y también muchas veces les invitó a venir al campo con la comunidad cuando iba de convivencia.

Otra cosa que siempre le gustó y que se preocupó de fomentar fueron las salidas al campo con el centro de jóvenes de Montemar y el de Arroyo de la Miel. También los campamentos eran algo en lo que invirtió mucho tiempo y entusiasmo, hasta que consiguió que en MIES fuera algo importante para el desarrollo y convivencia entre los jóvenes; creo que se fue satisfecho y que desde el cielo estará disfrutando como disfrutaba aquí cuando iba a los campamentos".

En septiembre de 1988 fue nombrado párroco en Cristo Resucitado, de Torremolinos, cargo que ocupó durante tres años, durante este periodo, puso en marcha Caritas parroquial, organizó el Consejo parroquial, le dio un fuerte impulso a las catequesis de niños y jóvenes, creó grupos de formación para adultos, madres y otros. En el año 1990 vivió un episodio muy doloroso al estallar un coche bomba entre la parroquia y el cuartel de la guardia civil cercano, esto causó grandes destrozos en la casa parroquial y en el templo, coincidió que estaban con él su familia, madre, hermana y cuñado, la explosión fue de madrugada y aunque no sufrieron daños personales, sí fue para todos una ocasión de sufrimiento y de honda preocupación.

En septiembre de 1991 le nombran párroco de San Felipe Neri en C/ Parras de Málaga. Trabajó e hizo trabajar y se preocupó de impulsar la vida parroquial en todos los aspectos, a los jóvenes del vecino instituto les invita y al poco ya tenía en los salones parroquiales un centro juvenil con responsables mies a su cargo.

Al descubrir en el templo tesoros arquitectónicos muy valiosos se dedicó a investigar todo lo relacionado con la historia de la misma y con la ayuda de estos jóvenes y de otros mies y algunos feligreses muy fieles, dio conferencias, expuso y escribió un libro sobre todo lo descubierto; José Antonio fue gran admirador y conocedor de la vida y obra de San Felipe Neri.

En estos años, al estar en tan mal estado la casa parroquial y las puertas que se venían abajo, les entraron varias veces a robar y hasta de noche le despertaron los ladrones a los que tuvo que enfrentarse, produciéndole gran temor y desasosiego.

En el tercer año lo envían también a la parroquia del Buen Pastor además de la de San Felipe. En esta no pudo organizar ni hacer mucho, no le dejaron y se sabe que sufrió un calvario... pero a pesar de todo él organizó las catequesis de primera comunión y los grupos de mamás.

En marzo de 1995 tuvieron lugar en el centro Mies, unos cursillos que dio el Padre José Antonio acerca de "La fe en Dios y el seguimiento de Cristo" y "Ser Iglesia: misterio de comunión y de misión, consagración bautismal", posteriormente en agosto del mismo año se celebró otro curso siguiendo con los mismos temas de "La Consagración" y "La Vida Consagrada en MIES". Estos cursos que fueron grabados en video, constituyen un legado maravilloso para toda la Asociación.

En febrero de 1996 se sentía mal, problemas digestivos, la vesícula... se tuvo que ingresar y le operan, pero se le complica con pancreatitis y empeora cada día. Su enfermedad fue también ejemplar para todos los que le siguieron en aquellos días, muchos no podían imaginar que fuera tan grave, pues nunca se quejaba, solo decía a veces que sentía molestias estomacales, pero no mucho más.

El 23 de febrero de 1996 nuestro querido hermano sacerdote José Antonio se fue a la casa del Padre, su hermana Leonor le revistió de sacerdote, fue enterrado en el cementerio de su pueblo natal Belmonte, acompañado por sus familiares, amigos y por un grupo numeroso de hermanos Mies; así con 55 años había entregado su vida toda al servicio de Dios en su Iglesia.

Lo que a grandes rasgos define su vida para todos los que le conocieron: fue muy acogedor, su casa siempre estaba abierta, su alegría, parecía una persona seria por su timidez, pero la gente lo recuerda como sereno, amable y cariñoso con todos. Sus chistes malos.

El cariño con el que vivía el apostolado con los niños y jóvenes, como preparaba las catequesis.

Su dedicación a MIES: Responsable General Sacerdote, Probación, su disponibilidad, extraordinario formador, predicador ameno y profundo conocedor de las Escrituras, culto, muy educado, capaz de conectar con los niños, con los mayores, con los jóvenes, con los célibes, con los matrimonios, con los extranjeros, extraordinario director espiritual, etc.

A José Antonio Romero (sacerdote Mies) mi Amigo, mi Hermano.

HA LLORADO MI ALMA, DOLORIDA,
AL VER QUE CORONABAS TU CALVARIO;
HE PECADO, SIN VER QUE TU SUDARIO,
ERA EL TRAJE TALAR PARA LA VIDA.

PENOSO ME RESULTA ADIÓS DECIRTE,
EN BELMONTE, SELLADA YA TU ARCILLA;
PENOSO, DESDE TIERRAS DE CASTILLA,
VOLVER HASTA MI MAR, SIN TU VENIRTE.

MAS CANTA JUBILOSA MI FE OSCURA
UN HIMNO DE ALABANZA AL SER DIVINO:
¡TUS SIENES LAUREADAS DE VICTORIA!
LAS FLORES QUE SEMBRASTE Y SU HERMOSURA,
DE PÉTALOS REGARON TU CAMINO
DESDE MÁLAGA AL QUICIO DE LA GLORIA.

Antonio López Becerra
Belmonte 25-02-96