Carmaviba encuentro en oración

Pentecostés

El Espíritu Santo desciende sobre María y los apóstoles

El día de Pentecostés.

El Espíritu Santo desciende sobre María y los apóstoles Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar a cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: ¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios. Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros ¿Qué significa esto? Otros en cambio decían riéndose ¡Están llenos de mosto! Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras...(Hch 2,1-14 )

Historia y signíficado.

El Espíritu de Dios está aqui Historia: La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22), esta fiesta en un principio fue agrícola, pero se convirtió después en recuerdo de la Alianza del Sinaí. Al principio los cristianos no celebraban esta fiesta. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo, Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual. Con el tiempo se le fue dando mayor importancia a este día, teniendo presente el acontecimiento histórico de la venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles (Cf. Hch 2). Gradualmente, se fue formando una fiesta, para la que se preparaban con ayuno y una vigilia solemne, algo parecido a la Pascua. Se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del sacerdote; simboliza el fuego del Espíritu Santo.

Tú eres del mundo la luz Significado: Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio. Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él. La Fiesta de Pentecostés es como el "aniversario" de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones. Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.

Dones del Espíritu Santo.

Divino Espíritu, derrama sobre nosotros tus Dones Venid, oh Espíritu Santo, inflamad los corazones de vuestros fieles y encended en ellos el fuego de vuestro divino amor.
Dignaos escuchar mis súplicas, y enviad sobre mí vuestros dones, como los enviasteis sobre los Apóstoles el día de Pentecostés.

1. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Sabiduría, para juzgar rectamente de todas las cosas y saborear, aun en esta vida, las dulzuras de Dios.
Gloria al Padre, ..

2. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Entendimiento, para saber penetrar las verdades de Dios y discernir en mí lo que hay de celestial y de terreno en mis obras y palabras.
Gloria al Padre, ..

3. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Consejo, para no errar en el camino de la vida y emplear los medios más conducentes a mi eterna salvación.
Gloria al Padre, ..

4. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Fortaleza, para que pueda vencer a los enemigos de mi alma y sepa sujetar las pasiones desordenadas de mi corazón.
Gloria al Padre, ..

5. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Ciencia, para juzgar rectamente de las cosas creadas y conocer la vanidad del mundo e inestabilidad de las cosas humanas.
Gloria al Padre, ..

6. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Piedad, a fin de tener con Dios corazón de hijo, y venerar con respetuoso afecto las cosas que se refieren a su divino servicio.
Gloria al Padre, ..

7. Oh Divino Espíritu, llenadme del don de Temor de Dios, a fin de poder evitar todo pecado, por ligero que parezca, ya que es ofensa de Dios, mi Padre amantísimo.
Gloria al Padre, ..

Oración final:
Oh Divino Espíritu, por intercesión de María Santísima, os suplico que vengáis a mi corazón, comunicadme la plenitud de vuestros dones, para que, iluminado y reforzado por ellos, viva santamente, muera abrasado en vuestro amor y merezca cantar eternamente vuestras infinitas misericordias.
Amén.

Frutos del Espíritu Santo.

Venid, oh Espíritu Santo San Pablo nos menciona 12 como resultado de los dones.
Caridad: El amor... a todas las almas
Gozo: Alegría... cantar con el corazón
Paz: Ausencia de agitación. Orden
Paciencia: Espera, aceptando que Dios tiene "su tiempo"
Benignidad: Benigno...Sin prejuicios. Sin rencores!
Bondad: querer el bien para los demás...sin distinción!...Ver a Cristo en los demás.
Longanimidad: Espera sin quejas y amarguras..."mis elegidos no trabajaran en vano"
Mansedumbre: Equilibrada, sin "arranques" (eso es símbolo de inseguridad!!!!)
Fe: Confianza plena. Creer con el corazón.
Modestia: Sencillez y orden interior.
Continencia: Contenerse. Mantenerse vigilante para evitar la ocasión!
Castidad: En la mente... en el cuerpo.